Tuesday, September 29, 2009

Cuando me toca ser un héroe.

No sé, es como un barco camino a un naufragio. Onda, independiente de lo que trates de hacer el barco se te va a hacer bolsa igual. A menos claro que Gaia te salve mandando una ráfaga de viento mucho muy fuerte y te salves del roquerío, o bien que se abra un agujero de gusano bajo tus pies y de la nada aparezcas en el caribe del siglo XVII, viajando de paso por once dimensiones y comprobando la Teoría de las Cuerdas. Pero el lío no es la Física. El lío es el barco. La neblina te juega chueco. Las velas están rotas. Los cañones malos, el timón con pinta de atascarse y sabes que hay demasiados roqueríos en el camino visible y que el próximo puede impactar el barco. Tu habilidad y suerte deben estar en una escala de 9.95/10 para que puedas salvar a tí y a tu tripulación. ¿Qué haces?

Me acabo de acordar de Don Arturito Prat jaja. Es que, onda, el weon, con toda la adrenalina del combate, cachó igual que no tenía por donde. ¿Qué hizo? Pescó el sable y saltó al abordaje del Huáscar con 3 pelagatos más, mientras el barco y el resto del weonaje se hunden como estrellas entrando a un agujero negro. Me acordé también de Constantino XI. Este compadre si que se las mandó. Tienes a todo un pelotón de weones con turbante y barba rala listos y dispuestos a hacerte bolsa a tí y a toda tu capital. Y lo peor no es el número de infieles ni esos aceros damascenos curvados y brillantes recién afilados que te dan cuco de una, el lío es su arma secreta, tal fuego griego que ni el agua apaga: me refiero a la gran bombarda. ¿Qué te creías que ibas a usar escudos humanos para detener una bola de hierro de kilos y kilos de peso y metro y fracción de diámetro? ¡Ni weon poh! ¡¡¡Arranca pronto loc@ que te van a hacer bolsa!!! Pero nO! Constantino XI se mandó la arenga del siglo y unió cristianos y ortodoxos para enfrentar al pelotón de moros* que se le venía encima ahora ya. Y como no iba a ser menos, el emperador saca la espada y sale al combate... Y bueno, eso fue lo último que se supo del jefe.

Si vas en barco y ves que te estrellas. ¿Lo dejarás irse al fondo del mar tan fácil? Por último sacate los remos y te pones a ejercitar los brazos en medio de la neblina. Pero esto da para otro análisis: ¿Cómo la haces para hacer algo decente si no sabes qué es exactamente lo que haces? Es la necesidad imperiosa de salvar algo valioso que tienes en la mano cuando no sabes exactamente cómo abordar la situación en cuestión, no sabes qué hacer, se te nubla la mente, se te nubla el camino, y remas y remas y no sabes para dónde vas porque la neblina no te deja ver nada. Es como un niño chapoteando en el mar tratando desesperadamente de salvarse porque no sabe nadar. Como esperando que algo o alguien lo salve. ¿Esperar a que alguien te salve? No es la idea. Para eso tomas un cronómetro y tomas el tiempo que te demoras en ahogarte. Tienes que ingeniártelas con algo. Da lo mismo. No pierdes nada. Ya estás aniquilado. La situación en cuestión se presenta y el miedo impera. Como que todas las armas apuntan contra tí y te las tienes que sacar de alguna manera. La situación se desarrolla y como que se torna peor. ¿Y sigues remando en medio de la neblina? Yo remo en medio de la neblina. Prat remaba en medio de la neblina. Constantino XI remaba en medio de la neblina, pero lo que diferencia a ellos de mi persona es que ellos ya sabían como capear la neblina de alguna u otra manera porque la neblina como tal no existe. Ellos se las arreglaron para ganar la determinación necesaria para no desesperarse cuando la situación llega, y toman las riendas de ésta y las manejan a su antojo. Porque ésos son los héroes de verdad. Los que logran salvar de la neblina y del naufragio. Los que logran sus objetivos aún en la situación mas desastrosa en la que puedan estar. Los que logran disipar la niebla con sólo agitar la mano.

Porque es precisamente ahora... Cuando me toca ser un héroe.



* Para el pseudocientífico que me putee por mal uso de léxico: necesitaba sinónimos para nombrar a los musulmanes y me encanta como suena la palabra "moro". Es como "popolo" en latín medieval o "moto rectilíneo" en Itañol o "ahoro" y "holo" en Español homosexualizado... Bueno, al fin de al cabo el moro era musulmán ¿no?